El sueño de una inmigrante de ser maestra: Emily Francis del Condado de Cabarrus

This article was translated by Carol Bono. Click here to read the original article in English.


Emily Francis recuerda la primera vez que quiso ser maestra, cuando aún era una chica en Guatemala. Vio a una mujer bien vestida caminar por la calle mientras varios niños y niñas caminaban detrás de ella. Esta mujer era una maestra y ese grupo sus estudiantes.

“Yo quiero tener un grupo de chicos y chicas siguiéndome. Yo me quiero vestir bien,” Emily recuerda pensar eso. “Ni siquiera sabía lo que era tener un aula ni nada parecido.”

Varios años después, como maestra de ESL (o Inglés como Segunda Lengua) en Concord High School en Concord, Carolina del Norte, ella hizo de su sueño una realidad. Su trayectoria no fue fácil. Pero el viaje le otorgó las destrezas necesaria para ser una de las pedagogas más respetadas en su distrito y el estado.

De Guatemala a los EEUU: Una historia sobre educación

Francis amaba la escuela durante su niñez. Pero su asistencia era infrecuente. Al ser la hija mayor, en su cultura, era su responsabilidad encargarse de todos los quehaceres en la casa e incluso trabajar para apoyar a la familia. Si ella no estaba en casa, estaba en el mercado vendiendo naranjas. La escuela no era una prioridad.

“Yo iba algunos días, otros no,” explicó. “Y como me ausenté por varios días, ellos me hicieron repetir años muchas veces.”

Y luego su mamá se fue del país, dejándola sola y a cargo del cuidado de sus tres hermanas y su hermano durante dos años. No fue sino hasta que cumplió 15 años que se fue de Guatemala a Nueva York. En ese momento, su mayor grado académico era sexto primaria.

A pesar de su rezago educativo, fue inscrita a una escuela secundaria cuando llegó. No hablaba inglés con fluidez, pero ella estaba decidida a triunfar.

Asistió a una escuela en Queens. Su abuela la inscribió en un colegio comunitario local para aprender inglés, pero las lecciones no eran motivantes para Francis. A pesar de eso, ella se percató que, si no hablaba el lenguaje, no podría participar en clase. Y eso era algo que ansiaba desesperadamente. Así que ella tomó cartas en el asunto.

“Tenía toda clase de diccionarios,” dijo. “Recuerdo ir a la biblioteca a tomar prestadas diferentes clases de diccionarios y tesauros. Yo sólo me sentaba y copiaba todo lo que los maestros escribían en el pizarrón. Luego iba a casa y traducía todo para tener una idea de lo que se hablaba en clase.”

Su esfuerzo rindió frutos. Cumplió con todos los requisitos para la clase de ESL en año y medio. Ella tenía todos los créditos necesarios para graduarse de secundaria. Pero en su último año, tenía que aprobar un examen de historia estadounidense para poder graduarse. Reprobó la prueba, tanto en inglés como en español. Su única opción era regresar el siguiente año para tomar el examen nuevamente.

“Simplemente no regresé,” explicó. “Yo ya tenía 18 años. No había razón alguna para regresar a la escuela. Yo ya tenía todos mis créditos.”

Sin un diploma de escuela secundaria, sus opciones eran limitadas. Así que se convirtió en cajera.

El trayecto hacia el aula

Francis trabajó como cajera por un tiempo, pero el sueldo no era suficiente. Ella solicitó varios puestos de trabajo en diferentes lugares, pero nadie quería contratarla sin un diploma de secundaria. Ella dijo que fue una experiencia desalentadora.

“No me sentía que tuviera el potencial de ser nada excepto una cajera,” dijo.

Fue durante esta época que ella se embarazó. No creía que Nueva York fuese un buen lugar para criar a su bebé, así que se mudó a Concord, Carolina del Norte, donde vivía su tía.

Ella quería un nuevo comienzo. Pero sólo encontró más de lo mismo.

“Me mudé aquí. Solicité trabajo en diferentes lugares y todos me pedían un diploma de secundaria”, explicó.

Francis se frustraba cada vez más con sus oportunidades profesionales. Ella quería hacer algo diferente y dejar atrás su vida como cajera. Fue entonces cuando se enteró del examen GED (Desarrollo de Educación General).

“Pensé, ‘¿Qué? Nadie jamás me había contado sobre esto,’” dijo. “Lamentablemente, deberían habérmelo dicho en la secundaria… eso es lo que yo hago con mis estudiantes.”

Ella se inscribió en un colegio comunitario y completó su GED en seis meses. Eso fue en 2000. Aún así, ella no creía que pudiera lograr más. Y eso creyó durante los siguientes cuatro años.

Consejos de Emily Francis para la docencia:

Sé cordial

“Asegúrate que tu estudiante [nuevo] sienta que pertenece en esa aula. No me importa cuál sea su nivel de alfabetización. No me importa cuál sea su nivel de dominio del inglés. No me importa su país de origen. Haz que se sientan que pertenecen en el aula.”

Aprende cómo funcionan los lenguajes

“Porque pienso que, si sabes cómo funciona el desarrollo del lenguaje, tendrás empatía.”

“Tendrás estudiantes en el aula que hablan sus lenguas maternas en casa y luego vienen a la escuela y hablan inglés.”

Continúa creciendo

“Nunca he parado de leer y aprender. Sólo porque me gradué en el 2013 no significa que dejo de hacer ambas cosas. Crecer es clave para aprender. Y si yo le enseño a mis estudiantes cómo crecer y aprender, yo debo hacer lo mismo.”

La experiencia de educación superior de una inmigrante

En 2004, Francis reanudó sus planes a futuro. Se percató que la única manera de tener más oportunidades era a través de la educación, así que se matriculó en un colegio comunitario para obtener su grado asociado.

Al mismo tiempo, como deseaba ser maestra a la larga, solicitó un puesto de trabajo en Cabarrus County Schools. Tenía pocas expectativas. El formulario ofrecía una serie de opciones laborales de las cuales elegir. Ella eligió conserje ya que sabía cómo limpiar o servir comida porque ella había hecho eso para sus hermanas y hermano.

Pero había una tercera opción: maestra auxiliar.

“Jamás en un millón de años,” dijo. “Esa fue mi última opción sólo porque tenía que elegir tres opciones.”

En poco tiempo, recibió una llamada de un director. Para su sorpresa, él la llamó para hablar sobre el puesto de maestra auxiliar.

“Estaba tan nerviosa,” explicó. “No sabía qué me iban a preguntar.”

El director y otras personas que la entrevistaron empezaron a preguntarle sobre su experiencia enseñándole a grupos pequeños. Francis trató de frenar la discusión.

“Pensé, ‘Ay. Primero que nada, ¿acaso leyeron mi solicitud? Yo ni tengo los requisitos para hacer esto,’” dijo.

Les explicó que lo que ella quería era solicitar un puesto como conserje. Pero la entrevista continuó, así que Francis decidió que les contaría su historia.

Les contó sobre su niñez en Guatemala. Les explicó cómo ella se encargó del cuidado de cuatro niños cuando su mamá se fue del país. El director le dijo que lo único que le estaban pidiendo era cuidar niños y niñas.

“Yo dije, ‘Bueno, yo puedo hacer eso,’” explicó. “Notaron algo en mí que ni yo misma había notado.”

Ella consiguió el empleo y empezó a trabajar en el aula. Mientras tanto, ella continuaba sus estudios para su grado asociado. Uno de los requisitos para ser una maestra auxiliar era conseguir un grado asociado en un tiempo determinado. Le tomó tres años porque era estudiante de media jornada, debido a que gran parte de su atención era necesaria para su bebé y su empleo.

Y luego caminó a través de un escenario para recibir su diploma por primera vez en los Estados Unidos.

“Se sintió como, ‘Wow, puedo hacerlo. Si pude obtener un grado asociado, me puedo matricular en una universidad. Probablemente puedo ser maestra si me esfuerzo un poco más,’” dijo Francis.

Estudiantes de ESL en la clase de Francis en Concord High School. Alex Granados/EducationNC

En 2007, empezó a matricularse en la University of North Carolina en Charlotte. Para ingresar a la facultad de educación, debía aprobar una prueba llamada Praxis. Otra prueba, otro obstáculo.

“Me presenté al examen seis veces, y reprobé una y otra y otra vez,” dijo. “Sin esta prueba, yo no podría ingresar a la facultad de educación para ser la maestra que quería.”

Sin inmutarse, Francis se dirigió a la oficina de orientación vocacional. Le dijeron que no le quedaba de otra. Debía aprobar el examen. Francis pidió hablar con el director.

Agendó una cita, caminó hacia la oficina y le explicó que ella ya se había marchado de una escuela anteriormente — y que no planeaba hacerlo otra vez. Ella le explicó que el inglés era su segunda lengua, y que cada vez que toma un examen, ella entra en pánico. Ella dijo que debía existir otra opción.

El hombre con quien se reunió dijo que había solamente una otra alternativa. Pero era tortuosa y requeriría de más tiempo. Él le explicó que podía conseguir una licenciatura en lo que ella quisiera. Y luego ella podría regresar como estudiante de maestría en educación. Esto le agregaría dos años más a su trayectoria educativa.

“No me importa,” dijo Francis. “Está bien. Haremos eso.”

Ella obtuvo su licenciatura en español. Luego regresó y obtuvo su maestría en educación. Su trayectoria educativa concluyó en 2013. Durante el 2012, ella obtuvo un certificado que le permitió conseguir una licencia de enseñanza. Y luego entró a su primer aula como maestra.

La enseñanza en Carolina del Norte

Francis empezó con un curso de ESL (Inglés como Segunda Lengua) en una escuela primaria. Hizo esto por años  — desde 2012 hasta 2017— hasta que presintió una nueva vocación.

Durante un verano, le pidieron enseñar una clase de verano para estudiantes inmigrantes entrando a la secundaria.

“Entro al aula, y les digo, ‘¿Cómo están? Soy Emily Francis,’” explicó. “Y se me quedan viendo con los ojos como platos. No tienen idea alguna de lo que acabo de decirles. Y es justo ahí cuando me doy cuenta. Necesito enseñarle a este grupo de estudiantes.”

Estudiantes de primaria inmigrantes tienen mucho tiempo para ponerse al día, dijo Francis. Pero estudiantes de secundaria inmigrantes deben tener un buen desempeño escolar a la vez que aprenden inglés — al igual que ella. Se percató que podía emplear su propia experiencia.

Francis dijo que su experiencia personal le da la motivación necesaria para hacer lo que es necesario con sus estudiantes.

Sentada en su aula, es evidente cómo su experiencia se transforma en una conexión personal. Sus estudiantes trabajan en sus tareas de ESL. Pero también trabajan en asignaturas de otras clases, consultando con Francis periódicamente para preguntarle algo o pedirle su asesoría.

Francis trabaja con un grupo de estudiantes. Alex Granados/EducationNC

Sus estudiantes platican con ella de una forma que es inusual entre estudiantes y maestros.

“Si yo no tuviera mis complicaciones y experiencias, no sería tan eficaz,” explicó Francis.

Adam Auerbach es el director de Concord High School. Anteriormente, fue director de una escuela primaria donde Francis también trabajó. Ella fue la maestra del año en el distrito en 2016, algo de gran importancia, dijo Auerbach. Cuando él empezó sus labores en la escuela secundaria, tenía una vacante para un curso de ESL, pero era de media jornada. Contactó a Francis, pero a ella no le interesó.

Cuando surgió un puesto de tiempo completo, Auberbach volvió a contactar a Francis. Luego de su experiencia durante la clase de verano, ella aceptó la oferta.

“Las contrataciones, para mí, son unas de las cosas más importante que hacemos aquí,” dijo Auberbach. “Al finalizar ese verano, nos dimos cuenta que ese fue el jonrón del verano.”

La escuela primaria en donde Francis enseñaba está anexa a la escuela secundaria, así que ella ya conocía a varias de las familias con las que trabajaría.

Auerbach dijo que la eficacia de Francis se reduce a sus relaciones con sus estudiantes y sus familias.

“Ya sea si están en la guardería o en su último año de secundaria, no importa si es mate o educación física, nuestros estudiantes serán extremadamente exitosos sólo si entablamos una buena relación,” dijo Auberbach. “Eso los motiva a aprender lo que necesitan aprender, pero también de adueñarse de su aprendizaje.”

Enseñanza eficaz

Además de sus relaciones con la comunidad, Francis le atribuye a UNC-Charlotte el mérito de ayudarla a convertirse en una maestra eficaz. Pero es su experiencia personal lo que le permite desempeñarse extraordinariamente en su cargo, dijo.

Adicionalmente, ella explicó que sus relaciones con el resto del personal en la escuela secundaria son clave, ya que ella está más familiarizada con el ambiente de las escuelas primarias. Ella dijo que que aún no conoce los temas de secundaria a profundidad, así que cuenta con el apoyo, experiencias y conocimientos de los demás maestros.

“Entablar una relación con maestros que conocen los temas me permite servirle a mis estudiantes,” dijo. “Tener esas líneas de comunicación y aprender las formas apropiadas de aprender estos temas me ayuda con el lenguaje de enseñanza para mis estudiantes.”

Francis trabaja con un grupo de estudiantes. Alex Granados/EducationNC

Francis dijo que otra herramienta clave para su eficacia es comprender las funciones del cerebro. En UNC-Charlotte, ella entendió de mejor forma el desarrollo del lenguaje y todas sus peculiaridades. No sólo cambió su pedagogía, sino también su crianza.

“Cuando tuve a mi hijo, jamás le hablé en español. Nunca le permití a mi familia hablarle en español porque yo no quería que él fuera a la escuela hablando dos lenguas y que le costara como me pasó a mí,” explicó.

Pero luego de aprender más sobre la lingüística en la universidad, ella cambió de parecer.

“Ay, Dios mío,” pensó. “Estoy hiriendo a mi hijo en lugar de ayudarle.”

Su segundo hijo actualmente cursa un programa de inmersión en español.

Ella le inculca este conocimiento a sus estudiantes. Francis sabe que no le puede pedir a alguien que está aprendiendo inglés que escriba un ensayo cuando sólo ha vivido en los Estados Unidos por seis meses. Primero, debe aprender las palabras. Luego, puede aprender a escribir una oración. Después, puede empezar a construir párrafos y, eventualmente, ensayos.

Emily ha enseñado ESL por ocho años. Ha trabajado con Cabarrus County Schools por dieciséis años. Para ella, es un sueño hecho realidad. Para gente como Auerbach, una bendición.

“Yo agradezco todos los días el hecho que ella esté aquí,” dijo Auberbach. “Lo único malo de Emily, debido a que es tan buena y tan popular, es que todo el mundo quiere verla. Así que debo permitirle que viaje a diferentes lugares a hablar e inspirar a más personas.”

Alex Granados is Senior Reporter for EducationNC.

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